Vicente Sepúlveda, estudiante de Física UC realiza pasantía en uno de los principales centros de investigación en fusión nuclear de China

1 de Octubre 2026

Vicente Sepúlveda, estudiante de Licenciatura en Física UC e integrante del grupo de investigación del profesor Germán Vogel, fue seleccionado para participar en el Future Scientist Exchange Program (FuSEP) 2026 de la University of Science and Technology of China. Durante seis semanas trabajó en el Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias, donde se encuentra el tokamak EAST, una de las instalaciones más avanzadas del mundo para el estudio de la energía de fusión. El viaje contó con el apoyo de la Iniciativa AVANZA UC a través del proyecto “Spectroscopic and numerical analysis of impurity transport insuperconducting tokamaks”, del profesor Germán Vogel.

WhatsApp Image 2026-09-30 at 2.18.09 PM (1)

Entre el 22 de junio y el 30 de julio, Vicente Sepúlveda vivió una experiencia que lo llevó desde las salas de clases de la Facultad de Física UC hasta uno de los centros de investigación más importantes del mundo en fusión nuclear. Gracias a una beca del programa Future Scientist Exchange Program (FuSEP) 2026, organizado por la University of Science and Technology of China (USTC), el estudiante realizó una estadía de investigación en Hefei, China, compartiendo con jóvenes científicos provenientes de Reino Unido, Australia, Europa, México, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos y Rusia.

La beca, que financió completamente el viaje y la estadía, fue obtenida mediante un competitivo proceso internacional. “Me notificaron que había sido aceptado en un programa en China que se llama Future Scientist Exchange Program, que en el fondo es un programa interdisciplinario donde te envían a una universidad en China para participar en alguna investigación con un profesor asociado”, explica el estudiante.


Una inmersión en la ciencia y la cultura china

El viaje representó mucho más que una experiencia académica. Para Vicente, fue también una oportunidad de conocer una cultura completamente distinta y observar de cerca el desarrollo tecnológico del país asiático.

“Me encontré con un mundo tecnológicamente muy avanzado que, saliendo del aeropuerto, me dejó sin palabras”, recuerda. “Pese a que era una cultura muy ajena y obviamente no entiendo chino, moverse dentro de China es muy fácil dado a su avance tecnológico. Están muy preparados para que cualquiera pueda navegar allá”.

Durante su estadía, convivió con estudiantes e investigadores de distintas nacionalidades, una experiencia que amplió su visión sobre la ciencia y el trabajo colaborativo.

“Me hice muchos amigos desde Rusia, Polonia, Tailandia, Italia, Reino Unido y más. Fue complementar mi visión de la física y del mundo con lo que piensan personas de muchas partes del planeta. La verdad es que me sigue haciendo reflexionar  semanas después de haber vuelto”, comenta.


Investigación en el tokamak EAST

La pasantía se desarrolló en el Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias, entidad asociada a la USTC y reconocida internacionalmente por operar el tokamak EAST, uno de los reactores experimentales más importantes para el desarrollo de la energía de fusión.

“El centro en el que fui tiene uno de los mejores reactores a nivel mundial, porque ha estado en funcionamiento hace más de 20 años. Fui a trabajar con un profesor que estaba instalando un software para poder modelar el transporte de partículas dentro del mismo recinto donde está el tokamak”, señala Vicente.

Los tokamaks son dispositivos diseñados para reproducir el proceso que ocurre en el interior de las estrellas: la fusión de núcleos ligeros para liberar energía. Aunque la tecnología aún enfrenta importantes desafíos científicos y de ingeniería, es considerada una de las alternativas más prometedoras para generar energía limpia en el futuro.

“Los tokamaks son los que más han prometido durante los últimos 50 años. Detrás del desafío gigante que implica construir estas máquinas está la promesa de que pueden ser una fuente de energía sustentable para el futuro”, explica.


Una experiencia que reafirma una vocación científica

Para Vicente, la experiencia permitió dimensionar el alcance internacional de un área de investigación que aún tiene escaso desarrollo en Chile.

“Dentro de Chile, el área en la que trabajamos con el profesor Germán no es muy conocida. Tengo entendido que somos los únicos que trabajamos en esta área y acá lo hacemos básicamente de forma remota porque no tenemos estos reactores”, comenta.

La posibilidad de conocer directamente laboratorios e investigadores dedicados a la fusión nuclear reforzó su interés por continuar desarrollándose en este campo.

“Al enterarme del panorama mundial en que está lo que estudiamos, me abrió los ojos y me volvió a motivar en el área en la que trabajo. Me ha hecho pensar mucho en seguir postulando a más programas y a algún posgrado afuera”, afirma.

Según explica, la proyección de esta tecnología es una de las razones que más lo entusiasman. “La fusión nuclear va a ser una fuente de energía sustentable importante en el mundo. Esta energía limpia, inspirada en los procesos de las estrellas, podría transformarse en una de las principales fuentes energéticas del futuro”.

La oportunidad de participar en FuSEP surgió a partir de su trabajo junto al profesor Germán Vogel, con quien colabora desde hace más de un año.

“En 2024 fui a su charla  del ciclo Física para las Tardes de Invierno “El camino para conquistar la estrella” Desde ahí me llamó mucho la atención el área. Partí con una práctica de verano trabajando con él y después seguí desarrollándome en su grupo de investigación”, cuenta.

Respecto al apoyo recibido durante el proceso, destaca que “el profesor me ayudó con todo: desde la carta de recomendación hasta orientarme mientras estaba en China, porque conocía muy bien el lugar. También me permitió conocer investigadores y académicos que fueron muy importantes para aprovechar al máximo la experiencia”.


Una experiencia que deja huella

Ya de regreso en Chile, Vicente sigue procesando lo vivido durante esas seis semanas.

“Vivir un panorama distinto al que se vive en el día a día acá en Chile realmente te hace repensar todo lo que hiciste y lo que vas a hacer después”, reflexiona.

Y concluye: “Una experiencia internacional pasa volando, pero después de la vuelta te deja pensando mucho. Abre los ojos, te permite conocer otras formas de hacer ciencia y conversar con personas que tienen distintas visiones de futuro. Es algo totalmente fuera de la cotidianeidad y que marca profundamente tu formación”.